Novena a san Benito do Rabiño y Cuaresma, en tiempos de don Esteban Viso
Como la novena a san Benito do Rabiño caía en Cuaresma, don Esteban permitía que todos los feligreses de Louredo y san Benito, si querían, podían comer carne el viernes. Por entonces era cosa seria y los curas te repetían que comer carne en viernes de cuaresma era pecado mortal. Pues nuestro párroco tenía esta relajación de la norma para ambas parroquias, que por entonces era una: san Benito la matriz y Louredo la aneja, aunque el sacerdote vivía en Louredo, por ser de allí y tener casa.
Si coincidía, podíamos comer carne ese viernes de cuaresma. Pero, ojo, que después había más coincidencias y tocaba sacrificarse. Por ejemplo, caía san José durante la novena y además era tiempo penitencial. Pues a lo mejor echabas un buen rato largo en la iglesia porque tocaba la misa correspondiente pero luego el ejercicio devocional del Via Crucis. Ah, y la novena, claro, que también lleva un rato su rezo.
Día 3.° — CONSIDERACIÓN
DE LA CASTIDAD
Angélica llaman a esta virtud; y en efecto, nada hay que tanto ennoblezca, levante y aún hermosee físicamente al hombre como ella. En las personas perfectamente castas se cumple ya en cierto modo lo que Jesucristo dijo de los que se han de salvar, o sea: "que serán como ángeles de Dios en el cielo". Pero ¡ay amado devoto de San Benito! Ahora la angelical virtud, como en otro tiempo la paloma del arca, apenas encuentra donde posar su purísima planta. ¡De cuántos medios dispone el vicio feo para introducirse por doquier! Pásmate si te digo, que hasta en la tierna infancia, tiene también sus víctimas.
Para consolarte y animarte, fíjate un poco en tu dulce abogado San Benito. He aquí algunos rasgos de un acabado modelo de pureza. San Gregorio no da otra razón de la huida del Santo, a los agrestes montes de Sublago desde Roma, sino el temor de perder la castidad entre sus compañeros de estudio. La tentación deshonesta asalta violentísimamente en cierta ocasión al santo adolescente en su retiro; mas él, heroico, traspasa su inocente cuerpo con las punzantes espinas de una zarza. Tan completa fue esta victoria de la gracia, que en los casi cincuenta años que después vivió, el demonio de la impureza ya no se atrevió a darle el menor asalto, y más que hombre, fue Benito un angel de pureza. Y así de su castísimo pecho salieron aquellas palabras que en la santa Regla dirige a sus religiosos y a todos sus devotos: "que todos amen la castidad". Y estas otras: "que los malos pensamientos los estrellen contra la piedra que es... Cristo".
Práctica. — Mírate, oh cristiano, en este espejo; llora amargamente, porque acaso muchas veces, has borrado en tu alma la imagen divina, y has manchado tu mismo cuerpo con abominables pecados. Pero no desconfíes, porque con la ayuda de Dios y tu buena voluntad, aún podrás imitar en algo la pureza de San Benito, cualquiera que sea tu estado, y recibir la recompensa prometida a los limpios de corazón.
Ejemplo. --- La zarza
Ya el joven Benito había sido milagrosamente descubierto en la gruta de Sublago, y muchas gentes acudían a él para aprender a servir a Dios. Más, el santo mozo cumplido con el prójimo, lo que la caridad y celo pedían de él, gustaba de conversar a solas con el Señor, por medio de la oración. Solo se encontraba a la sazón, cuando he aquí que una de esas aves llamadas "mirlos", en la cual como en otro tiempo en la serpiente del Paraíso, se ocultaba el demonio, empezó a revolotear en torno de su cabeza y rostro; con tanta insistencia que a haberlo intentado, con suma facilidad hubiera podido cogerla. Juzgó más prudente el Santo hacer la señal de la cruz, y con esto el ave importuna desapareció. Pero en aquel punto, tal rebelión sintió el santo varón en su inocente y virginal cuerpo, cual nunca hasta entonces había experimentado; lo cual logró el enemigo representando vivamente a su imaginación la figura de una mujer que en otro tiempo había visto. Parecido incendio de insano amor, excitó en su castísimo pecho, hasta el punto de querer abandonar la soledad para volverse al mundo. La gracia misericordiosa de Dios no abandonó a Benito que era vaso de elección, reservado para grandes empresas de su gloria. ¡Ella reviste de heroica fortaleza al santo joven, que viendo allí cerca una grande espesura de zarzas, se despoja de sus pobres vestidos, y con santo coraje contra sí mismo, lánzase intrépido en las agudas espinas del horroroso zarzal. En él como en mullido lecho, se revuelve hasta hacer en su inocente cuerpo horrenda carnicería; arrojando para siempre por las innumerables heridas y con la abundante sangre que de ellas manaba, el fuego impuro con que el demonio pretendía mancillar su inocente corazón y su virginal cuerpo.
Una referencia en el Boletín eclesiástico del obispado de Ourense
San benito “do vrau”, del verano, en 2024. El obispo presidiría la misa de mediodía y se quedaría a comer con los curas. Por entonces seguramente ya no en la casa rectoral, como era costumbre con don Delmiro. De momento, tampoco conocemos copia escrita de la homilía de entonces.
Dende as redes sociais de hai dous anos
Pois por facerme eco, no terceiro día da novena do inverno, en 2024, eu puña en redes sociais o seguinte:
Día III de la novena en honor a San Benito de Rabiño, no que comparto esta deprecación que reza o pobo, xa sexa de memoria, xa seguindo a declamación de quen dirixa a novena:
Yo os saludo oh Benito, fiel discípulo de Cristo; yo os saludo, doctor y predicador de la verdad; yo os saludo, Abad de Abades, padre y pastor de la grey escogida de los monjes, amparo de la Iglesia y de todo el pueblo cristiano. Tuyo quiero ser, para que con tu ayuda, sea de Jesús mi Criador y amante Redentor. No permitas que yo sea excluído de tu patrocinio. Ampara a la Sede apostólica; defiende de sus enemigos visibles e invisibles a nuestra España, y a todos tus devotos que a tus pies están postrados. Pide a Dios por todos, para que nos gocemos de tu protección en esta vida, y de tu gloriosa compañía en la otra. Amén.
MÁIS INFO:
1. Folla da novena, segunda edición, onde lemos a deprecación:
2. Tres textos relacionados: a deprecación, un extracto dunha mensaxe de Xoán Paulo II e un recorte de prensa do ano 1967, onde se recolle crónica da festa de san Benito do inverno. Precisamente, este texto recollo e comparto.
Se queres levalo nunha folliña, descarga AQUÍ.
CONTINÚA no cuarto día...





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