Tal como informaron onte dende o Facebook do santuario de san Benito do Rabiño, Cortegada, Ourense, a novena da festa do inverno comezará hoxe, cas tradicionais dúas entregas: a das oito da mañá é ás sete menos cuarto da tarde. Eu fágome eco sinxelamente dende estas liñas e espero ofrecer publicacións diarias nas que comparta parte do rezo, pero tamén fotos e datos doutros anos, ademais de recordos que familiares e coñecidos me compartiron nestas semanas atrás. Unha vez posto todo a disposición do lector, como broche, porei unha ligazón a un pdf, co rezo propio do día e un resume do exposto nestas entradas.
Porque podemos achegarnos a san Benito do Rabiño, co gallo desta festa "do inverno", cunha mirada ampla, cultural, onde a devoción, a historia, a experiencia persoal e comunitaria, ademais da sorpresa e as novas perspectivas se dan a man e enriquecen o noso paso polo lugar e a época.
Co pouquiño que deixemos por escrito imos marcar un antes e despois, permitindo que parte da memoria sobreviva á tradición oral e queden sinxelos documentos que outros poidan aproveitar para reconstruír o que nós hoxe vivimos. E serve para que valoremos e demos pulo á memoria dos nosos maiores.
Un motivo festivo
Este ano estamos nunha data especial, xa que a novena coñece o 110 aniversario da súa aprobación eclesiástica. Cando tomamos con coidado o vello libro da segunda edición, vemos que na páxina dúas (sen numerar, pero que sacamos contando dende a 5, que é a primeira con número no fondo da folla) están o permiso dos superiores benedictinos e o "Imprimatur" do bispo Eustachius. Dúas datas, coma dous soles, marcan o ano de 1916. Xa para historiadores, queda saber se foi o permiso para a primeira edición ou para esta segunda, pois o autor, nunha sinxela introducción que ocupa a páxina tres da novena, comenta que houbo unha primeira entrega e que agora presenta unha segunda, con máis contido que a anterior.Unha novena, por certo, que non é a san Benito, sen máis, senón que lle dedica a san Benito do Rabiño, o cal é suficientemente curioso, pois moitas veces atopamos novenas a un santo, pero non sempre a un patrono parroquial, o que lle dá unha cercanía ó lugar moi grande e nos leva á pregunta de quen foi e que relación tiña co templo, o autor da mesma: o sacerdote benedictino Antonio Alonso.
No momento de escribir estas liñas e mirar cara o pasado estou a uns minutos que comece a novena deste ano e podería ser boa ocasión para felicitar á parroquia e animar a quen interese para que investigue que hai sobre este home por alí.
O rezo propio deste día primeiro
Día 1.° CONSIDERACIÓN: DEL DESPRECIO DEL MUNDO
Mira, devoto de San Benito, que el mundo que has de despreciar, no es según San Agustín, este universo y cuanto él se contiene, porque todo esto es naturalmente bueno, como salido de las manos de tu Criador y suyo. El mundo que has de despreciar dice el mismo Santo, son los dichos y hechos de los malos; sus locuras y vanidades; el abuso que hacen de las criaturas, para satisfacer su orgullo y sensualidad. A este mundo, sí, aborreció y maldijo nuestro Señor Jesucristo, por el cual no quiso rogar.
Pues mira ahora a tu abogado San Benito: míralo en los albores de la adolescencia, noble y rico, despreciar ese mundo como se desprecia y arroja una flor seca, según expresión de San Gregorio, hasta el punto de enterrarse vivo, morando tres años en horrible caverna. Después al fundar su Orden, llenó el orbe de monasterios así de varones como de delicadas mujeres, que no son sino escuelas del desprecio mundano.
Práctica. — Tú, también, y por lo mismo que acaso vives en medio de ese mundo, debes poseer en algún grado su desprecio, si de veras deseas salvarte. Sé de los pocos; y si tu virtud ofende al mundo y acaso por ello de ti se burla, desdéñalo y sigue adelante con constancia.
Ejemplo. --- La Criba restaurada
Apenas Benito siendo aún niño, empezó a poner por obra la heroica resolución de abandonar el mundo, cuando el Señor comenzó también a enriquecerlo con el don de milagros, mostrando así la santidad que ya encerraba en su juvenil corazón. En su huida de Roma a Sublago, acompañaba al santo joven la piadosa Cirila, su antigua nodriza, la cual habiéndose quedado después a su servicio, seguía amándolo tiernamente. Acaso esta bondadosa mujer era el único confidente de tan ardua resolución. En su marcha, llegaron a un pueblo llamado Enfide; los habitantes del lugar se prendaron de los dos viajeros, especialmente del joven Benito. Todos, y con particularidad los más nobles y acomodados, los agasajaban a porfía, obligándoles a quedarse allí algunos días. Cirila, para ocupar útilmente el tiempo y corresponder de algún modo a la caridad con que eran atendidos por aquellos generosos vecinos, pidió una criba prestada, que según uso del tiempo era de barro cocido, para limpiar trigo, concluida la tarea, la buena mujer puso descuidadamente la criba en el borde de una mesa, y cayéndose al suelo, se quebró en dos pedazos. Cual fuera el sentimiento de la angustiada Cirila por este suceso, lo mostraban claramente las copiosas lágrimas que derramaban sus ojos. También se afligió el compasivo niño Benito por el dolor de su amada nodriza. Para consolarla de un modo eficaz, acude al medio que después será en sus manos arma poderosa, a la fervorosa oración. Recoge y pone junto a sí los dos pedazos de la deshecha criba, y comienza a orar, corriendo al mismo tiempo dulces y ardientes lágrimas de sus puros ojos. Mas, ¡oh prodigio! al levantarse de la oración, ve la criba entera, sin la menor señal de haber sido rota por medio. Con semblante de modesto júbilo, consuela y devuelve la criba entera a su afligida y amada nodriza. Los habitantes del lugar poseídos de un gran amor y veneración por Benito, alaban al Señor que es magnífico en sus santos. En testimonio de la santidad con que éste empezaba la carrera de la perfección religiosa, suspendieron la milagrosa criba en las puertas de su iglesia, donde permaneció por largos años.
Un recuerdo de cuando don Esteban celebraba la novena y bajaba desde Louredo
Este ano quero deixar constancia de recordos, coma este que amablemente nos transmite Carmen Rodríguez e que paso a escrita, para futura memoria. Graciñas, tía Carmiña!
Don Esteban tenía la novena de noche, de modo que los vecinos pudieran ir a trabajar después y era normal por entonces que la misa se celebrase a primera hora de la mañana. Pues al ser de noche de alguna forma había que ver por dónde ibas, ¿verdad? La gente se sabía muy bien los caminos y había múltiples atajos, no como ahora, que hay tanto bosque. Pero, lo dicho, había que iluminar la senda. ¿Sabías cómo hacíamos? Pues usando “fachuqueiros”, porque no había luz pública.
Unos se confeccionaban con “frouma”, bien apretados y realizados ya en la víspera, otros con el “colmo” del centeno, y, tiempo más tarde, con “focos”.
¿Y don Esteban? Era vecino y cura del pueblo, con casa en el barrio de Os Veciños. Pues él tenía un sistema bien visible y que ayudaba a localizarlo, mientras bajaba de Louredo a la iglesia del Rabiño: un farol, un farol grande que alumbraba mucho, de modo que no solo le permitía ver bien el camino, sino que ayudaba a identificarlo a lo lejos. Se notaba incluso por parte de los que iban por la zona de A Tella, mientras que el cura bajaba por A Lomba.
Vistazo al boletín eclesiástico de la diócesis de Ourense
Recorte del Boletín del Obispado, hace un año, recordando que el obispo Leonardo Lemos presidió la Misa mayor. Eucaristía precedida de la procesión en torno al templo, con acompañamiento musical.
Actualmente, estamos en contacto con el obispado para saber si existe copia de su homilía y poder compartirla.
Para ler e descargar
Se queres descargar a folla co rezo e recordo de hoxe aquí tes a ligazón. Como podemos enriquecer o seu contido? GRACIÑAS pola atención.



Comentarios
Publicar un comentario